¿Cuál es la mejor temperatura para conservar cerveza artesanal?

¿Cuál es la mejor temperatura para conservar cerveza artesanal?

Cuando hablamos de cerveza, una de las cuestiones más importantes a considerar es la temperatura correcta. Después de todo, no hay nada más triste que una buena birra arruinada por haber sido almacenada o servida en condiciones poco ideales. En Bodega del Sol manejamos estas condiciones a la perfección, pero ¿qué puedes hacer tú en casa para conservar mejor todas esas latas y botellas?

Aquí lo importante consiste en obtener la misma experiencia de sabores y aromas que el brewer ha creado y que tanto nosotros como los distribuidores hemos cuidado para que llegue hasta tu hogar.

Para ello, el almacenamiento correcto a la temperatura ideal es la clave de una gran experiencia cervecera. 

Gráfica que compara el tiempo de preservación de la cerveza artesana ante diferentes temperaturas

 

La mayoría de cerveceros artesanales realizan un gran esfuerzo por crear un balance perfecto entre sabores y aromas, que serán envasados y enviados para consumirse durante los meses siguientes. Aunque es posible “añejar” una cerveza como el vino, no es necesario ni resulta siempre el caso. Por eso cuando hablamos de “almacenar” cerveza nos referimos a conservarla fresca desde su compra hasta el momento del consumo, que según el estilo deberá ser en los próximos meses. 


Los sabores de la cerveza, así como los estilos, no son estáticos. Algunos estilos como las imperial stout, barley wine, lambic o belgian strong se pueden almacenar por más tiempo, no sólo por su elevado grado alcohólico sino por la evolución favorable que les pueda otorgar el tiempo. Por el contrario, las cervezas más lupuladas, como las IPA, deben ser consumidas en el menor tiempo posible desde que salieron de la cervecera debido a la sensibilidad que tiene el lúpulo ante factores como el oxígeno, la temperatura y la luz. 


Dicho esto, la temperatura ideal para conservar cervezas que evolucionan con el tiempo es de 12ºC, también conocida como cellar temperature o temperatura de bodega. Esta temperatura evitará que la cerveza se estropee y sólo retrasara el proceso de añejamiento. Por otro lado, son más los factores que intervienen en la conservación de las cervezas lupuladas. En este caso es importante mencionar que la temperatura en que se conserven (tomando en cuenta también la temperatura en que se ha transportado y encontrado en exhibición) jugará un papel importante en relación con el tiempo de vida de la cerveza.


Recordemos que estamos hablando de bebidas vivas, sin pasteurizar, que siguen evolucionando desde el minuto en que salen de la cervecera y que además el lúpulo es muy sensible a factores externos. De acuerdo con la Brewers Association, una cerveza almacenada a 4ºC puede durar hasta 112 días sin evolucionar.



Una buena nevera nos permitirá no sólo controlar la temperatura sino mantenerla estable (¡Muy importante!) y además nuestras botellas quedarán protegidas de la luz, en particular de los rayos UV. No está de más mencionar que si se conserva por debajo de estas temperaturas se puede llegar a congelar (y por consiguiente a estropear) o si se sirve demasiado fría sólo entumecerá nuestras papilas gustativas, arruinando por completo la experiencia de sabores y aromas que el brewer diseñó para nosotros con tanto amor. 


Por último, para garantizar una experiencia cervecera óptima recomendamos siempre mirar la fecha de consumo recomendado por el productor. Sin importar el estilo, cada cervecero conoce su trabajo y esta es su manera de indicarnos cuándo es el mejor momento para disfrutarlo a tope.